Durante este siglo se asiste a una nueva concepción de la música que supone una ruptura radical con la tradición histórica, para dejar a un lado el concepto tradicional de música y de obra. Así se diluye el concepto de tonalidad y se instaura la politonalidad y la atonalidad.
La música que hasta ahora había tenido como centro de gravedad las formas temáticas y la melodía abandona estos conceptos. Ello desembocarían en el dodecafonismo como intento serio de instaurar unas nuevas bases de composición.
Si la evolución de la música pasó del contrapuntismo a la era armónica, el siglo XX se caracterizaría también por el énfasis dado a la sonoridad.
Restos de Romanticismo
Pese a que se considera finalizado el Romanticismo con el fin del siglo XIX, durante los primeros años del siglo XX y hasta que las nuevas tendencias se universalizan, persisten comportamiento musicales propios de ese estilo.
El compositor de mayor nivel es Richard Strauss, aunque también son dignos de mención Sibelius, Nielsen, Scriabin, Rachmaninov, Busoni, Puccini, Janacek, Elgar, Delius, Vaughan Williams, Holst, entre otros.
El hito marcado por la primera gran guerra (1914) supuso un revulsivo en la técnica musical europea, y presupone la introducción de los nuevos postulados musicales que, que paradójicamente, aparecen de la mano de compositores que se caracterizan por una nueva concepción de la música nacionalista (propia del periodo romántico) de los que son principal exponente Strawinsky, Bartok, Falla o Prokofiev.
Expresionismo
El final de la Primera Guerra Mundial, ve aparecer una nueva forma de expresión musical protagonizada por la música de Schoenberg, que postula evitar las formas tradicionales de lo "bello" a fin de expresar los sentimientos de una manera más enérgica y personal.
Los compositores expresionistas reducen el lenguaje musical a sus elementos esenciales y descartan lo que supone reiteración (tema, desarrollo, exposición, reexposición del concepto musical clásico).
El periodo entre guerras
El final de la Primera Guerra Mundial, ve aparecer una nueva forma de expresión musical protagonizada por la música de Schoenberg, que postula evitar las formas tradicionales de lo "bello" a fin de expresar los sentimientos de una manera más enérgica y personal.
Los compositores expresionistas reducen el lenguaje musical a sus elementos esenciales y descartan lo que supone reiteración (tema, desarrollo, exposición, reexposición del concepto musical clásico).
Futurismo:
La principal motivación que había movido a la música desde inicios de siglo fue romper con los planteamientos románticos e impresionista de modo que su objetivo fuera en sí la propia música y se la despojara de cualquier significado extramusical. Para ello se buscaron afanosamente nuevos medios de expresión que se alejaran de todo lo conocido hasta la fecha.
En esta línea se enmarca el movimiento futurista, localizado en Italia, que crea una nueva teoría musical basadas en los "ruidos" de la técnica y la industria en la música. también se inician experiencias en el desarrollo de instrumentos electrónicos como la ondolina, Theremin o las Ondas Martenot, todos ello medios que atisban lo que posteriormente fue la música electroacústica.
Neoclasicismo:
Entre las dos guerras la idea de producir música cuyo valor se encuentre en ella misma, lleva a los compositores a diseñar una música lo más abstracta posible y para ello se revisan los procedimientos de la música más abstracta que se había creado, es decir la barroca.
Pese a esta revisión de los medios barrocos este periodo se sigue denominando, impropiamente, neoclásico. Son figuras significativas de estas prácticas Strawinsky, Hindemith, Respighi, Castelnuovo-Tedesco, Casella, los hermanos Halfter, Bacarisse.
Dodecafonismo:
Tras la crisis y disolución del sinfonismo romántico alemán, aparece una nueva forma de componer que prescinde totalmente de la tonalidad empleada hasta entonces.
Asimismo se trabaja en la elaboración y sistematización de una nueva teoría musical que permita componer obras extensas y de complejidad semejante a las que permitía el sistema tonal.
Este nuevo sistema es el dodecafónico o también serial (basado en series preestablecidas de los doce sonidos cromáticos y que incorpora reglas complejas de contrapunto) creado por Schönberg. Son destacables músicos de esta tendencia Berg, Webern, Gerhard.
La URSS
El nacimiento de la URSS lleva implícito la creación de un nuevo arte revolucionario que se configura de forma bastante diferente a como se hizo en otros países, condicionado por una estética oficial supervisada por los políticos y diseñado para ser un arte de masas.
No obstante este nuevo orden se sostiene sobre principios de la música burguesa del XIX, y los postulados clásicos y románticos. Mucho músicos de este periodo que por una u otra razón emigran y fueron denostados en su tiempo, fueron rehabilitados por el aparato político.
Destacan Strawinsky, Prokofiev, Rachmaninoff, Glazunov, Shostakovitch, Kavalevsky, Khrenikov.
Los EE.UU de Norteamérica
La música estadounidense es una amalgama que se fragua durante el siglo XIX en base a la herencia europea procedente de los descendientes de los antiguos colonos y de las sucesivas oleadas de inmigrantes a la que se añaden elementos autóctonos.
Todo ello se complementa posteriormente con la aportación dada por el jazz y la peculiar manera de entender la música por parte de la comunidad afro americana. A su vez se asimilan las influencias de la música ligera europea, las armonías impresionistas y los cantos negros de la época de la esclavitud.
Compositores como Gottschalk, McDowell, Tomlinson Griffes y Parker fueron un reflejo más o menos fidedigno de la cultura musical europea. El más popular Gershwin introdujo los elementos del jazz en su lenguaje musical.
Otros compositores proporcionaron a su música un carácter mas genuinamente nacional como por ejemplo Piston, Thomson, Schuman, Barber, Ives y sin duda Copland.
El Cono Sur
La música hispanoamericana aunque esencialmente proviene de la herencia europea cultivada durante el periodo colonial a la que se añade una componente muy intensa de elementos populares procedentes de los grandes movimientos migratorios de españoles (la Guerra Civil española obliga a casi la totalidad de la generación del 27 a emigrar) italianos y centroeuropeos, y las extraordinarias aportaciones de la cultura y música indígenas, posee unas peculiaridades que la dotan de una personalidad única.
Por citar algunos nombres mencionar a Revueltas, Chavez, Galindo, Moncayo y Carrilo (Mexico), Roldán, García Caturla (Cuba), Villa-Lobos, Camargo, Mignone (Brasil), Allende, Letelier, Santa Cruz (Chile), Ginastera, Castro (Argentina) entre muchos otros excelentes músicos.
Segunda mitad de siglo
El fin de la Segunda Guerra Mundial significa la aparición de un nuevo talante musical que, en cierta forma, viene a radicalizar las líneas maestras pergeñadas anteriormente, aunque con nombres propios que emplearon métodos de expresión tradicionales (Orf, Genzmer, Holler, Rodrigo, Dessau, Tansman, Britten, Walton).
Se profundiza en modos ya conocidos como el serialismo (Boulez, Stockhausen, Nono) se experimenta nuevas maneras como la música concreta (Schaeffer, Toch, Henry), aleatoria (Cage, Haubenstock-Ramati, de Pablo) y estadística, el minimalismo (música sistemática), y nuevas técnicas como el empleo de los instrumentos electrónicos.
La música ligera alcanza un gran desarrollo en gran parte debido a las composiciones para el cine, de carácter eminentemente programático (Milhaud, Honegger, Grothe, Jarre).
La guitarra en el siglo XX
Los primeros años del siglo asisten a una continuación de la tradición romántica estrechamente relacionada con Tárrega. En particular Llobet, alumno suyo compuso una gran cantidad de pequeñas piezas con un espíritu romántico innegable.
Contemporáneo de Llobet fue Agustín Barrios que además de ser un virtuoso con el instrumento compuso un gran número de obras con el espíritu de la tradición romántica.
En la década de los treinta surgen composiciones que indican un aclara ruptura con esta tradición romántica española cuyo hito es la obra de Frank Martin "Cuatro piezas breves" en las que se pueden identificar ciertas características de la música serial.
Otros compositores fuera de España han aportado nuevas ideas musicales basadas formalmente en modelos renacentistas y barrocos.
En España compositores como Turina, Moreno Torroba, Rodrigo desarrollaron una música de tipo nacionalista de gran colorido y de una extraordinaria calidad compositiva.
Pero quizás el dato más relevante de las composiciones para la guitarra han sido las fusiones de diversos estilos (jazz, melodías y danzas populares sudamericanas y músicas étnicas de diversos orígenes) que han dado lugar a una riqueza y variedad inusual.
Mencionar sin ir mas lejos a Leo Brouwer, Villa-Lobos, Roland Dyens, y un largo elenco de guitarristas.

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